Primeras impresiones
Aquel hombre permanecía inmóvil junto a la cortina. Sus labios dejaban entrever cierto halo de timidez, pocas palabras y una voz profunda, atractiva... Aquel hombre permanecía inmóvil, con sus negros zapatos relucientes, la raya del negro pantalón intacta, la camisa grisácea cuidadósamente almidonada, al margen de la conversación, como si nada le interesara. De vez en cuando, cambiaba su rictus de amargura por una encantadora expresión de complicidad dirigida tan solo a un par de personas en la estancia, mientras la luz tenue de la lámpara parecía resbalar por su mejilla. Daba lentas caladas a su cigarrillo, para perder su mirada turbulenta entre el humo. Después sus ojos aguamarina se alejaban atravesando la calle, como quien intenta reconstruir las páginas de un viejo manuscrito. Había, sin embargo, en su rostro moreno y curtido por la brisa un resplandor extraño, una calidez entrañable que le distanciaba de los otros...Una sensibilidad en la forma de...