San Blas y Santa Águeda
Ni siquiera sé como empezar este artículo...porque no sería la primera vez ni la última en que las palabras fallan, porque se convierten en máscaras tras las que ocultar lo que somos: nuestras inquietudes, nuestros miedos... todo lo que quisimos ser y nunca fuimos. Máscaras entre las brumas, que caen desde los tejados, dejando allí en lo alto los nidos de unas cigüeñas que nunca emigran, que ya no llegan, porque no desean volar, porque han olvidado sus sueños vestidas de carnaval. Lo cierto, es que con tal frecuencia disfrazamos nuestras esperanzas, nuestras ilusiones..., probablemente más de las que somos conscientes. Nos engañamos tantas veces a lo largo del día. Así llegan compromisos a los que no supimos negarnos, alabanzas que sonaban a excusa, olvidos y quebraderos de cabeza que intentamos esconder bajo el ala rota de las vanidades. No somos nada, y si somos puede que todo sea solo la fugaz apariencia de un desfile carnavalesco en donde emulamos nuestros recuerdos ...