Un poco de carmín aquí, algo de maquillaje allá. Ese sombrero de copa algo roto y arrugado, que tenías guardado en el armario desde hace ya tantos, tantísimos, años que ni lo recuerdas cubriendo la cabeza. Bajo él se asoma una peluca de un rojo descolorido. Es el atuendo último del año: una bata vieja a cuadros, un pijama verde de hospital, unos guantes negros de boxeo, zapatillas deportivas, y a correr. Así termina el 2007 por las calles heladas, zancada a zancada entre las vallas amarillas que delimitan los márgenes de un camino, ya andado, de un mundo por recorrer. Tras el vendrán el champán, la cena copiosa. Campanada a campana despediremos las idas y venidas del año, mas ahora con la mente llena de deseos, de nuevos senderos que recorrer. Uva a uva la emoción del año que nace se desliza garganta abajo. Los sueños que perseguimos se mezclan con los recuerdos más preciados. Unas veces nostalgia, otras, esperanza, otras veces simplemente la sensación de disfrutar del instante n...
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